Por cuatro siglos antes de la guerra hispanoamericana de 1898, Europa era prácticamente el único destino de las muy codiciadas materias primeras de América Latina, desde oro y plata hasta caña de azúcar y especies. Entonces en el siglo 20 Estados Unidos tomó el lugar de Europa como principal importador de esas mercancías.

Ahora en el siglo 21 China está rápidamente alcanzando y desplazando a Estados Unidos y Europa en el comercio latinoamericano. En América Latina, elites empresariales y gobiernos de izquierda y derecha, hambrientos todos de inversión extranjera y divisas, dan la bienvenida a la oportunidad de hacer negocios con los chinos. Pero ambientalistas y progresistas de la región están preocupados acerca de la creciente influencia china, y denuncian que gran parte de esta inversión va a actividades ambientalmente insustentables y pone la soberanía local y nacional en entredicho.